"Nada se puede contra un hombre que canta en su miseria" V.04
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El vino del estío.
El verano henchía el aire, el viento soplaba adecuadamente, el aliento del mundo era largo, tibio y lento. Bastaba para saber que éste era realmente el tiempo primero de la libertad y la vida [...]
Desde que leí ese libro (y tiempo después escuché una canción) supe que así era exactamente el verano, ni más ni menos. Entonces solo se puede dar las gracias. Allí se decía que todos esos buenos momentos de cada verano se debían atesorar en pequeñas botellas etiquetadas, para ir a beber de ellas cuando se necesitara de ese líquido atemporal. Después de todo, como dice otro de los grandes: no se ha vivido del todo algo, hasta que no se transforma en recuerdo.
Este verano está teniendo varios de esos momentos, como otros veranos, nunca el tiempo es perdido, momentos que se hacen gotas de memoria, y por los que merece la pena continuar: una relajada tarde viendo jugar el sol con los cristales, sentada en el Hudson River Park y escuchando Easy living; un amanecer entre girasoles buscando cierta luz; un atardecer brillante y fresco enfrente del mar con una persona demasiado especial reconociendo que eso era un gran momento y , de pronto, empieza a llover. Probablemente eso es la vida y lo otro, también. Pero el verano aún no ha acabado y no será hasta entonces, cuando toque el tiempo de embotellarlo en una especie de despedida. |
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Javi / Website (24.8.06 01:19) Bravo!!! Te deseo muchas botellas por descorchar. bsss |
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Ani (13.9.06 16:23) Y luego bajar a la bodega y recordar las botellas de mejor añada. Igual que la alfombra que guardaba todas y cada una de las grandes cosas de cada año y por eso era tan especial el día en que se limpiaba. Gran libro para el recuerdo. |